La Colmena. Ciudad Bolívar

Este es uno de los murales que el Colectivo de Diseño La Colmena hizo en San Bernardo de los Farallones, como parte de la residencia que allí realizaron para Contraexpediciones.
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En el marco del proyecto Contraexpediciones, el Colectivo de Diseño La Colmena fue invitado a participar en una residencia artística. Como grupo tenemos una política fuerte de romper el monopolio que las ciudades tienen sobre el arte y cultura. En cambio proponemos llevarlo al campo, al monte, a las comunidades rurales y con esta propuesta de trabajo hicimos exactamente eso.

La verdad, faltaban días para comenzar nuestra residencia artística y aún no habíamos ubicado una comunidad que nos pudiera recibir. En el último momento fuimos ‘abejas’ escogidas por los habitantes de San Bernardo de Los Farallones en el municipio de Ciudad Bolívar, suroeste antioqueño, mejor conocido como Farallones.

La verdad, ninguna de nosotras habíamos escuchado de Ciudad Bolívar y mucho menos sabíamos de Los Farallones y su proceso de defensa territorial ante la amenaza de la minería de oro y la deforestación, y que unos meses atrás esa defensa había sido apoyada por amigas hormigas y el Colombo Americano. La bio-región de Los Farallones de Citará son unas montañas de la cordillera occidental de los Andes colombianos que forman parte del cinturón occidental antioqueño. Estas montañas, sus bosques de neblina y páramos forman parte del Andén del Pacífico y tiene una gran riqueza de biodiversidad, fuentes hídricas, metales y, sobre todo, oro. En el municipio de Ciudad Bolívar existe la amenaza de ciertas minas pequeñas, la mayoría ilegales según el Estado, pero hasta el momento no ha entrado ninguna empresa grande nacional o transnacional.

La Mesa Ambiental de Farallones lleva un proceso de defensa territorial, educación y sensibilización con los habitantes de la región, no solo sobre la amenaza de la minería, sino también en la importancia de no deforestar los bosques o contaminar los ríos.

La multitud de ríos y quebradas que bajan de los farallones sostienen esta comunidad agrícola, sobre todo cafetera, en sus labores. En la comunidad también existe un parque ecológico donde se encuentra una gran variedad de plantas, un charco para nadar, espacios de recreación y un vivero de plantas medicinales y árboles nativos para proyectos de reforestación. El territorio es habitado por campesinos originarios de diversos lugares, entre ellos, el resguardo Hermeregildo Chakiama, donde habita una comunidad Emberá Chamí. Este territorio es hogar de una variedad de especies de heliconias, árboles, frailejones, líquenes, musgos, palmas; de animales como la guagua, el armadillo, el tigrillo, el oso de anteojos; y una variedad de aves y especies amenazadas como el gallito de roca o el loro orejiamarillo, ave endémica en Colombia.

Al llegar el Instituto Educativo Rural (IER) Farallones, nos abrieron las puertas y acogieron a estas abejitas como si estuviéramos en nuestro propio panal. Allí el proyecto fue liderado por estudiantes de octavo y noveno de bachillerato, quienes coordinaron el proceso en el que participó la comunidad. Adaptamos una metodología que ya habíamos utilizado para crear nuestras campañas gráficas (afiches y murales) como un proceso colaborativo entre las abejas y la comunidad que nos acoge. Hace un año que inauguramos esta metodología con nuestro amigo Guache Arte Callejero y de nuevo tuvimos el gusto de unir fuerzas con él para este proyecto.

El primer día presentamos el telón de Mesoamérica Resiste a los estudiantes de octavo y noveno del IER: les mostramos fotos y les contamos sobre los murales que pintamos en La Jagua (Huila) y Retalteco, Petén (Guatemala). Los siguientes días, algunas personas de la comunidad nos llevaron a lugares sagrados y especiales, y vimos las problemáticas que amenazan estos espacios. A poca distancia de la cascada conocida como “Cola de caballo” hay un socavón, una mina de oro. Aunque había un aviso de Corantioquia y la Gobernación de Antioquia declarando esa mina ilegal y cerrada, un cerro de escombros salía de ella y llegaba hasta la orilla de la quebrada; las tuberías regadas por el río y las herramientas dentro de la mina también fueron evidencia suficiente de que se sigue trabajando. También por todas las montañas se veía cómo la frontera agropecuaria seguía avanzado, subiendo por la montaña talando bosque y dejando peladeros para sembrar monocultivos de café. Pocas fincas aún emplean técnicas de agricultura ecológica; sin embargo, hay unas cuantas.

Uno de los recorridos fue a la cadena de cascadas y al túnel conocido como el “Charco de los patos”. Nos acompañaron más o menos unos 15 estudiantes del IER con quienes estudiamos la vegetación y geografía del territorio en el camino. Luego realizamos un ejercicio de dibujo de los murales con los estudiantes usando frases como “el agua vale más que el oro”, “la vida vale más que el oro”, “aguas para la vida, no para la minería”, para ayudarlos a fluir sus ideas y pasarlas de la mente al papel. Después de la creación de dibujos por cada estudiante, se hizo otro ejercicio de creación de bocetos en grupos de 4 y 5 estudiantes. Esa noche revisamos más de 45 borradores y, tomando las temáticas más comunes y representativas, se crearon los bocetos de los dos murales que se pintaron en el pueblo.

Además de reconocer y rescatar memoria y conocimiento del territorio, otra parte importante del proceso de creación de los murales consistió en que los estudiantes perdieran el miedo de soñar, equivocarse, crear y aprender. Además de los estudiantes que desde el comienzo tenían toda la buena voluntad de colaborar, fue bonito ver cómo los jóvenes que temían un poco agarrar un pincel o brocha iban perdiendo el miedo durante el proceso y participaban en la creación de las imágenes. Los dos murales en el pueblo muestran no solamente la diversidad de plantas, animales y de territorio que todos tenían que estudiar para representarlos adecuadamente, también muestran la diversidad de estilos artísticos, miradas y gustos de todos los participantes. Durante los días en que se realizaron los murales, las vecinas de la cuadra donde estábamos pintando fueron increíblemente amables y acogedoras con nosotros, dándonos jugos fríos para tomar bajo el rayo de sol y dejándonos guardar los materiales en sus casas.

Además de los dos murales en el pueblo se hicieron varias intervenciones artísticas, así como un tercer mural que fue pintado en el IER.  El mural fue idea de un estudiante Embera Chamí que contó la historia de cómo una gran serpiente creó los ríos con su cuerpo. El último día después de terminar ese mural tuvimos la oportunidad de visitar la comunidad del estudiante, el resguardo Hermeregildo Chakiama, y de reunirnos con el gobernador y los profesores de la escuela del resguardo para compartir experiencias. Pudimos contarles qué era lo que hacíamos con los estudiantes y los murales, y también mostrar y narrarles el telón grande de Mesoamérica Resiste, dejándoles afiches de la gráfica a los profesores para usar en sus salones. Todas las personas expresaron que les gustó mucho el trabajo y quedamos invitados para regresar a pintar murales en la comunidad y compartir las otras campañas gráficas de La Colmena.

Terminando nuestro tiempo en Los Farallones, acompañamos a la Mesa Ambiental de Farallones y otras organizaciones sociales locales y regionales en la realización del “Cabildo abierto en defensa del patrimonio ambiental y cultural. No a la minería” que se realizó el sábado 22 de febrero en el Instituto Educativo San José de Citará en Ciudad Bolívar. Al medio día, alistándose para salir, habitantes de todas las veredas de Farallones y San Gregorio salieron en 8 chiveros (Jeep Willys) y en 2 chivas de Guardia Indígena, del parque central de Farallones hacía Ciudad Bolívar. Por el camino y llegando al cabildo, las personas iban animadas, alegres y cantando consignas en contra de la minería y en pro de la vida y el agua. Entrando al auditorio distintas personas colgaron pancartas en las paredes en contra la minería y nosotras colgamos los telones de Mesoamérica Resiste y Plan Colombia.

Por ahora las abejas seguimos polinizando en otros lados, en comunidades conocidas y lugares nuevos, pero sobretodo quedamos muy, muy agradecidas con toda la comunidad de Farallones y sus alrededores por recibirnos, soñar, compartir y crear con nosotras. Nos anticipamos a la gran posibilidad de poder volver lo más pronto posible para seguir recreando el territorio.

+ Info sobre las polinizaciones: http://polinizaciones.blogspot.com/

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Publicado: Marzo 12/2014
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