El Museo recibió el Testamento espiritual de Francisco Antonio Cano

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En el 2015 se cumplieron 150 años del nacimiento de Francisco Antonio Cano y 80 de su fallecimiento. Y fue esta la ocasión que Inés Cano, nieta del artista, eligió para donar al Museo de Antioquia el testamento espiritual del pintor.

Cano escribió el testamento a los sesenta y siete años y un día de su nacimiento. En él suplicó el respeto absoluto por sus creencias religiosas (o arreligiosas) y aseguró que moriría fuera de toda religión. Pidió ser enterrado sin ninguna identificación, sin señal de sepultura. Además, en este escrito recordó a sus padres: José María Cano y María de Jesús Cardona, y resaltó la importancia de la duda y de la sensibilidad en todos los campos intelectuales.

El testamento se suma a las 188 obras de arte de este autor que resguarda el Museo y que lo convierte en el espacio que conserva la colección más grande del artista. Entre ellas su obra más reconocida: Horizontes, pintada en 1913.

“Para el Museo es muy importante esta donación, no solo por lo que significa Cano para el arte antioqueño, sino también porque es la posibilidad de conocer la vida detrás del artista, sus ideas, sus pensamientos, quién era, qué pensaba”, cuenta Ana Piedad Jaramillo, directora del Museo de Antioquia.

El Museo resalta el valor patrimonial y anecdótico de este libro manuscrito de Cano y ya lo hizo parte de su memoria, por eso busca un espacio de exhibición y divulgación para que cualquier persona pueda consultarlo.

La vida de Francisco Antonio Cano

Francisco Antonio Cano nació en Yarumal (Antioquia) el 24 de noviembre de 1865 y falleció en Bogotá el 11 de mayo de 1935. Fue un pintor y escultor conocido como el primer artista profesional de la región y reconocido por su capacidad para retratar la identidad cultural de Antioquia y de Colombia.

Colaboró con sus primeras ilustraciones en un periódico manuscrito de Yarumal titulado Los Anales del Club. A los 20 años viajó a Medellín donde tomó clases de pintura. Luego, en 1892, ayudó en la realización de la primera exposición de arte de Medellín, en la que participaron cerca de 150 obras de artistas aficionados. Esta muestra tenía la intención de demostrar que el arte no era una actividad inútil.

Comenzó su trabajo artístico como autodidacta. Retrataba lo que veía de los modos de vida y paisajes de Antioquia. Sin embargo, en 1898 viajó a París a estudiar en las academias privadas Julian y Colarossi, donde permaneció cuatro años. Regresó a Colombia con formación académica europea y apropiado de valores estéticos del romanticismo francés.

Fue director de la Litografía Nacional y rector de la Escuela de Bellas Artes. Murió con problemas económicos y con el arte como su única religión.

Vimeo / Museo de Antioquia – via Iframely

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Publicado: Diciembre 11/2015
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