Adiós, curador; adiós, amigo

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Murió Alberto Sierra. Anuncian apesadumbrados los medios; repiten con tristeza muchas voces. Y repetimos con tristeza nosotros. Murió un pilar del arte de las recientes décadas de Medellín, de Colombia. Murió un amigo.

”El mejor homenaje a Alberto Sierra es considerarlo ‘el amigo’. Porque tiene muchas profesiones: arquitecto, curador, museógrafo, museólogo, coleccionista, galerista, investigador, diseñador gráfico y hasta artista. En estos cuarenta años que llevo de conocerlo aprendí mucho en los diversos trabajos que hemos realizado en compañía. Desde entonces lo miro trabajar mientras aprendo. Todas las luchas del arte en Colombia están enmarcadas  o contaminadas con su rara mezcla de fidelidad y sabiduría. Sin embargo, ante todo uno descubre su lado flaco, que es ser, discretamente, un buen amigo”, le manifestó la artista Beatriz González en 2012, cuando el Museo de Arte Moderno de Medellín, institución que él ayudó a crear, lo condecoró con el título de Amigo Platino. “Según Sierrita, su mayor fortaleza, y la más envidiable, es la de haber tenido buenos amigos”.

Su nombre está ligado a la Generación Urbana. Aquel grupo de jóvenes artistas que oxigenaron el arte local, herederos de las Bienales de Arte de Coltejer, vanguardistas con las técnicas y temáticas de la época: Rodrigo Callejas, John Castles, Óscar Jaramillo, Luis Fernando Peláez, Dora Ramírez, Javier Restrepo, Martha Elena Vélez, Juan Camilo Uribe, Hugo Zapata… “Es el ojo más astuto y certero que tiene el país, y como amigo es de una sinceridad, pero una sinceridad malgeniada”, expresó, en aquel homenaje de 2012 del Mamm, Álvaro Marín. Sierra fue un ojo que hasta el final de su vida mantuvo actualizada la ciudad.


¿Qué decir de él que no se haya dicho ya? Su lista de méritos es amplia: creador y director de la galería La Oficina, que durante años ha visto consolidarse a los grandes maestros colombianos y emerger a los jóvenes creadores de Medellín. Fue el coordinador del Primer Coloquio Latinoamericano sobre Arte No-Objetual y Arte Urbano. Fue miembro del Comité Cultural de Banco de la República y curador de la colección de arte de Suramericana, del Centro de Artes de la Universidad Eafit. “Ha sido una de las figuras claves en la consolidación del arte contemporáneo en la ciudad, y uno de los protagonistas indiscutibles de la escena artística del país”, señaló el jurado del Premio Vida y Obra a la Gestión Artística y Cultural de la Alcaldía de Medellín, que ganó en 2015.

Y por años, Alberto Sierra fue nuestro curador. Una de las personas que ayudó a Botero en el montaje de su sala, participó en la construcción de nuestras exposiciones permanentes, y fue uno de los curadores del MDE07, el primer Encuentro Internacional de Arte de Medellín, hace diez años.

Murió. Se lee en los titulares de la prensa, en las redes sociales y en mensajes. A nosotros nos queda por decir lo más obvio, pero lo más honesto y afectuoso que podemos: los grandes hombres viven y se reproducen en sus ideas, y Alberto Sierra vivirá en aquellas personas e instituciones donde dejó las suyas.

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Publicado: Marzo 21/2017
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